BIOGRAFÍA

Nació en 1981. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, formación que actualmente sigue ampliando, y profesor de Lengua y Literatura en un Instituto público de Educación Secundaria. Ha colaborado asiduamente con la revista Otras Palabras; ha participado en multitud de actos literarios y ha publicado dos obras premiadas: La Risa de Momo (Carcajedia en cinco actos) y La mano que busca el despertador, poemario por el que es miembro distinguido de la plataforma cultural "Raíces de papel". De esta manera se dedica a la Literatura, especialmente al teatro y a la poesía, en todas sus vertientes: estudiándola, creándola y transmitiéndola.

PALABRAS DE JULIA GALLO SANZ EN LA ENTREGA DEL IV PREMIO DE POESÍA "JUAN CALDERÓN MATADOR"


  Llegado el momento de puntuar el trabajo: La mano que busca el despertador, como miembro del jurado del Certamen de Poesía “Poeta Juan calderón Matador 2012”, y tras las típicas consideraciones relativas a la construcción del poema (cómputo silábico, acento y ritmo), a su contenido, belleza y originalidad, tuve claro que el trabajo me había enganchado: estaba ante una obra viva y en cierto movimiento, que me permitía avistar el desasosiego cósmico de su autor en cuanto a sentimientos como el amor, la soledad, el deseo de comunicación, etcétera; así como su meridiana credibilidad en la poesía.
  Luego, al leer la contraportada de su poemario ya materializado (patrocinado por Ediciones Cardeñoso), la aseveración final de su reseña curricular me confirmó esa creencia: Ricardo García Fernández, en dicha contracubierta del libro, afirma entender la poesía como una “Realidad orgánica capaz de desenvolverse en la vida” y está en lo cierto, la poesía cuenta ya muchos, muchos años en este mundo.
   “Ser escritor es robarle vida a la muerte”, dijo el político y literato español Alfredo Conde;  ser poeta, yo creo que es una forma de vivir, me refiero a eso de ejercer la existencia, como todos ya han comprendido; pienso que Ricardo estará de acuerdo conmigo, porque su obra rezuma anhelo de pervivencia junto a los deseos más universales como el de ser escuchado o ser querido. Ya lo afirmó Miguel de Unamuno: “El hombre ansía ser amado, o lo que es igual, ansía ser compadecido”, y Ricardo, para ser querido y comprendido, nos habla, con voz de poeta, de su experiencia vital, y lo hace a veces al desnudo, a veces mediante símbolos, pero de una u otra forma sus versos aspiran siempre a ser ese salmo necesario que precisa salir del silencio del pecho y reverberar en el eco de la vida, para dejar por siempre la huella de existir en este controvertido valle.
   Encontré toda esta zozobra en el poemario La mano que busca el despertador, y cuando hay tanta materia viviente, u “orgánica” como él dice, se enciende una luminaria, la simbiosis aparece y se otorga el voto a lo que no deja indiferente.
   Nada más, solo decir al autor que, en mi opinión, el poema “La venganza de Ícaro”, hubiese sido un buen  introito a modo de autorretrato de este poeta fuerte y desasosegado, como todo buen pensador que se precie.
Enhorabuena por el merecido premio.
                                                                                                          Julia Gallo Sanz (16/11/2012)

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